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Le Canada Français

Como el anterior fin de semana, otra paliza en bus. Esta vez para visitar las cataratas del Niagara y hacer un tour por la parte francesa de Canada.

Empezamos el viernes saliendo a las diez hacia las cataratas, que se encuentran a unos 110 km de Toronto. Fuimos en barquito por alli, recibimos la pertinente ducha, e intentamos pasar el tiempo lo mejor que pudimos. Tampoco es que se pueda hacer mucho por alli: estan las cataratas, la frontera con USA y una ciudad construida solo para los turistas.

El sabado salimos hacia el estado de Quebec, el estado frances. Y como no, algo me tenia que pasar. El bus salia a las siete y me levante a las seis y media, y llegar al centro lleva como minimo 30 minutos. Milagrosamente el bus salio muy tarde y pude viajar. El problema fue que con las prisas olvide la bateria de la camara que se estaba cargando (esta vez si), y no pude sacar ninguna foto otra vez!. Unbelievable...

En lo que respecta al viaje, visitamos Kingston, que nadie sabe muy bien todavia por que paramos alli, Ottawa, la actual capital de Canada, y que esta justo en la frontera entre Ontario y Quebec, Montreal, en su momento ciudad olimpica, y finalmente Quebec City, una de las primeras ciudades de Canada, y quiza lo mejor del viaje.

Quebec City es como la clasica imagen de una ciudad canadiense, metida en medio de un bosque, mucho frio y con muchas casitas de madera. Ademas tiene un centro historico impresionante, con muchos edificios al estilo de los palacios franceses. Y por supuesto, todo carisimo. Tanto que decidimos comer en un McDonalds.

Hoy iremos a ver un partido de los Toronto Maple Leafs, el equipo de hockey de Toronto. A ver como se vive eso en directo.

 
 

Visita a CN Tower

Después de la agotadora aventura por Estados Unidos, un día de descanso, y hoy visita a la estructura más alta creada por el hombre: la CN Tower.

Es esa torre que no puede faltar en cualquier panóramica de Toronto, y que tiene una altura de 533 metros. Pudimos subir hasta una plataforma que se encuentra a casi 400 metros de la base y ver la ciudad desde allí. Ahí también hay un restaurante, y una zona acristalada desde la que puedes ver la distancia que hay hasta el suelo justo debajo de tus pies.

 
 

Shopping in Times Square

Hoy a las cinco de la mañana llegamos del viaje a New York. Fueron casi 72 horas de carrera contínua, pero que al menos valieron la pena.

Desde el momento que entras en Estados Unidos parece que te encuentras en un planeta diferente donde se cargan galones de gasolina, se recorren millas y cuando se está a 55º hay que poner la chaqueta, donde las señales de tráfico en vez de iconos son paneles con texto, hay banderas cada 200 metros (en New York quizá cada 10 metros), los coches más pequeños que un Mondeo no existen, y los autobuses escolares son como el de Otto el de los Simpson.

Mientras estuvimos en la ciudad nos dio tiempo a casi todo: subir al Empire State, visitar la Estatua de la Libertad, comprar (un poco) por Times Square, pasear por Central Park, ver la Zona Cero, el Madison, Rockefeller Plaza ... No sin antes pasar por los miles y miles de controles que allí les gusta poner antes de cada pasillo.

La locura máxima fue en la Estatua de la Libertad, donde para poder subir a la estatua (realmente ver un museo que hay dentro de su base y ver un poco la isla desde donde están más o menos sus pies) tuvimos que pasar dos controles tipo aeropuerto, y uno de ellos con un scanner especial para detectar explosivos que parecía una máquina de teletransporte.

La ciudad es impresionante. No tan agobiante como esperaba, pero también era fin de semana. Se nota que para los americanos New York es su joya más preciada, la que no se cansan de pulir nunca, y de la que están más orgullosos. Allí todo está hecho a lo grande, cada barrio es diferente del de al lado, y todo lo que hay en ella es como si estuviera pensado para parecer perfecto. Por eso quizá sea la ciudad más grande e imponente del mundo.

La única pega fue que mi cámara se quedó sin baterías y no pude sacar muchas fotos, pero entre todos los demás creo que suman más de 1000, por lo que no problem. Esta es una de mis pocas pruebas de haber estado allí.



 
 

Bout pari and day off

Ayer a la tarde nos fuimos a una fiesta en un barco por el lago que está al lado de la ciudad, y pudimos ver al fin Toronto desde el agua. Duró aproximadamente desde las seis y media de la tarde hasta las diez y media, pero al salir estábamos todos como si hubieramos vuelto a las siete de la mañana.

Lo más impresionante de la fiesta eran los japoneses y similares. Parecía que nunca les habían dejado salir de casa, y que por una vez que lo conseguían, no podían parar de dar saltos de alegría y palmas cada vez que ocurría algo ... Era algo digno de ver.



Hoy fue día casi de descanso. Por la mañana un par de clases, y nada más. Hay que prepararse para mañana, que nos vamos a New York siri!

 
 

Toronto: first impressions

Al fin conexión a internet

Los dos primeros días fueron fueron un poco duros. Para empezar perdieron mi maleta en el aeropuerto de Londres (eh Laura!), y hubo que subsistir con lo puesto y algunas cosas compradas en una especie de Carrefour cuando estaban a punto de cerrar. Seguramente haya sido un castigo divino por reírme para mis adentros de la sala de rezos multiétnico que había en ese aeropuerto ...




La verdad que tal y como pintaba la cosa parecía que ya no la recuperaría, porque dijeron que la traerían la mañana siguiente, y a las diez de la noche aun no había llegado. Es más: el teléfono que me habían enviado antes de marchar para poder llamar a donde iba a vivir, y que era el teléfono que había dado a la aerolinea por si había algun problema, no valía... Pero al final ocurrió el milagro, y esa misma noche apareció.

Al día siguiente empezaron las clases con una prueba de nivel y las típicas charlas de bienvenida. Ahí ya nos conocimos un poco la gente que estamos por aquí, y entre españoles y sudamericanos debemos ser un 60% de los estudiantes. El resto del día, de paseo.

Y por último hoy, que ya fueron clases serias. Casi toda la mañana en la escuela parando para comer, a la tarde estuvimos de paseo por Chinatown, y ahora a la noche unos cuantos a ver un musical, ya que a algunos de nosotros nos regalaron unas entradas mientras andábamos de paseo por ahí (y lo que es gratis, es gratis).

Lo que es la ciudad es really nice. Es grande, con muchos coches y rascacielos, pero al mismo tiempo es bastante tranquila. Para llegar desde donde vivo al centro son unos 45 minutos de viaje entre buses, metros y tranvías, pero parece ser que es algo normal por aquí, que nadie vive en el centro.

Están tambien con el festival de cine, y parece que andan muchos famosillos por los centros comerciales y esos sitios, pero de momento aún no tuvieron el placer de conocerme

Eso sí, del Metro no te libras ni siquiera aquí (y con Javier Bardem en la portada!).

 
 

La cuenta atrás

Hoy fue uno de esos días de playa en los que pasas casi más horas en el coche que otra cosa. Y todo porque nuestra piloto estaba convencida de que ya la habíamos pasado cuando aún quedaban 20 kilómetros. Cosas de la cuántica.

Después de recorrer caminos por un desvío que no era, y de que surgieran chistes sobre pueblos caníbales y vacas espía, fui forzado a ir a una casa y preguntar, para solo confirmar lo equivocados que íbamos. Al final no hubo heridos, que es lo importante.


La señal que no quería aparecer
Dentro de unas horas empieza el viaje. Ojalá no pase nada grave, y si no es así, que por lo menos Dios nos pille confesados.