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Uno de cuatro

unodecuatro.wordpress.com, ajedrez para los más finos paladares

 
 

Quantum Enigma

Imágen de Quantum Enigma
Quantum Enigma trata de abordar las paradojas que implican los fenómenos observados a nivel cuántico. Por ejemplo, la no existencia de una realidad más allá de nuestra observación de la misma, o las influencias que ejercen unas partículas sobre otras con las que alguna vez mantuvieron algún contacto, sin que la distancia que las separe sea un obstáculo.

El enigma del título surge del papel que juega nuestra consciencia en la realización de experimentos cuánticos: en apariencia mientras un observador consciente no realice una observación de los resultados de los mismos, estos permanecen en un estado indeterminado denominado estado de superposición.

Es el caso del clásico experimento mental con un gato que propuso Schrödinger, en el que parece que mientras nadie mire dentro de la caja en la que se encuentra para comprobar si el gato murió como resultado de algún fenómeno de carácter cuántico, el animal técnicamente ni está vivo ni está muerto. Se encuentra en el mismo estado de superposición que el resultado del experimento.

A pesar del título, podría decirse que el libro es poco más que un recorrido por la historia de la física desde los tiempos en que la Tierra era el centro del universo hasta nuestros días. Los capítulos dedicados a tratar este enigma de la consciencia son pocos, y están contados con prisas. En ellos se habla de si la consciencia debe ser un concepto a tratar por la física, las diferentes teorías sobre el origen de la misma, intentos de introducir al observador consciente en la teoría cuántica, e incluso se habla de la posibilidad de que un mayor conocimiento del funcionamiento de la consciencia daría lugar a un mayor conocimiento del funcionamiento de la cuántica.

Aún así, como obra divulgativa de física cuántica es más que correcta. Todos los conceptos están muy bien expuestos y se da una imagen muy clara de las implicaciones que suponen de cara a nuestra visión clásica del mundo.

Es curiosa la sensación que resulta de leer sobre estos temas. Parece que en nuestro intento por dar con un modelo matemático del mundo, la propia naturaleza nos ha dejado en un punto en el que, o bien aceptamos la existencia de un Dios observador para ser consecuentes con nuestra idea de un mundo real con independencia de que nosotros hubieramos aparecido, o renunciamos al realismo y aceptamos que lo que vemos es así por el hecho de que lo observamos, desde el presente hasta los comienzos del universo.

Un libro muy interesante, que da que pensar, pero en el que se echa en falta un poco de profundidad en los temas sobre los que se supone que habla.

 
 

La intuición

El último producto de la factoría MonSalMón.

 
 

Le Canada Français

Como el anterior fin de semana, otra paliza en bus. Esta vez para visitar las cataratas del Niagara y hacer un tour por la parte francesa de Canada.

Empezamos el viernes saliendo a las diez hacia las cataratas, que se encuentran a unos 110 km de Toronto. Fuimos en barquito por alli, recibimos la pertinente ducha, e intentamos pasar el tiempo lo mejor que pudimos. Tampoco es que se pueda hacer mucho por alli: estan las cataratas, la frontera con USA y una ciudad construida solo para los turistas.

El sabado salimos hacia el estado de Quebec, el estado frances. Y como no, algo me tenia que pasar. El bus salia a las siete y me levante a las seis y media, y llegar al centro lleva como minimo 30 minutos. Milagrosamente el bus salio muy tarde y pude viajar. El problema fue que con las prisas olvide la bateria de la camara que se estaba cargando (esta vez si), y no pude sacar ninguna foto otra vez!. Unbelievable...

En lo que respecta al viaje, visitamos Kingston, que nadie sabe muy bien todavia por que paramos alli, Ottawa, la actual capital de Canada, y que esta justo en la frontera entre Ontario y Quebec, Montreal, en su momento ciudad olimpica, y finalmente Quebec City, una de las primeras ciudades de Canada, y quiza lo mejor del viaje.

Quebec City es como la clasica imagen de una ciudad canadiense, metida en medio de un bosque, mucho frio y con muchas casitas de madera. Ademas tiene un centro historico impresionante, con muchos edificios al estilo de los palacios franceses. Y por supuesto, todo carisimo. Tanto que decidimos comer en un McDonalds.

Hoy iremos a ver un partido de los Toronto Maple Leafs, el equipo de hockey de Toronto. A ver como se vive eso en directo.

 
 

Visita a CN Tower

Después de la agotadora aventura por Estados Unidos, un día de descanso, y hoy visita a la estructura más alta creada por el hombre: la CN Tower.

Es esa torre que no puede faltar en cualquier panóramica de Toronto, y que tiene una altura de 533 metros. Pudimos subir hasta una plataforma que se encuentra a casi 400 metros de la base y ver la ciudad desde allí. Ahí también hay un restaurante, y una zona acristalada desde la que puedes ver la distancia que hay hasta el suelo justo debajo de tus pies.

 
 

Shopping in Times Square

Hoy a las cinco de la mañana llegamos del viaje a New York. Fueron casi 72 horas de carrera contínua, pero que al menos valieron la pena.

Desde el momento que entras en Estados Unidos parece que te encuentras en un planeta diferente donde se cargan galones de gasolina, se recorren millas y cuando se está a 55º hay que poner la chaqueta, donde las señales de tráfico en vez de iconos son paneles con texto, hay banderas cada 200 metros (en New York quizá cada 10 metros), los coches más pequeños que un Mondeo no existen, y los autobuses escolares son como el de Otto el de los Simpson.

Mientras estuvimos en la ciudad nos dio tiempo a casi todo: subir al Empire State, visitar la Estatua de la Libertad, comprar (un poco) por Times Square, pasear por Central Park, ver la Zona Cero, el Madison, Rockefeller Plaza ... No sin antes pasar por los miles y miles de controles que allí les gusta poner antes de cada pasillo.

La locura máxima fue en la Estatua de la Libertad, donde para poder subir a la estatua (realmente ver un museo que hay dentro de su base y ver un poco la isla desde donde están más o menos sus pies) tuvimos que pasar dos controles tipo aeropuerto, y uno de ellos con un scanner especial para detectar explosivos que parecía una máquina de teletransporte.

La ciudad es impresionante. No tan agobiante como esperaba, pero también era fin de semana. Se nota que para los americanos New York es su joya más preciada, la que no se cansan de pulir nunca, y de la que están más orgullosos. Allí todo está hecho a lo grande, cada barrio es diferente del de al lado, y todo lo que hay en ella es como si estuviera pensado para parecer perfecto. Por eso quizá sea la ciudad más grande e imponente del mundo.

La única pega fue que mi cámara se quedó sin baterías y no pude sacar muchas fotos, pero entre todos los demás creo que suman más de 1000, por lo que no problem. Esta es una de mis pocas pruebas de haber estado allí.



 
 

Bout pari and day off

Ayer a la tarde nos fuimos a una fiesta en un barco por el lago que está al lado de la ciudad, y pudimos ver al fin Toronto desde el agua. Duró aproximadamente desde las seis y media de la tarde hasta las diez y media, pero al salir estábamos todos como si hubieramos vuelto a las siete de la mañana.

Lo más impresionante de la fiesta eran los japoneses y similares. Parecía que nunca les habían dejado salir de casa, y que por una vez que lo conseguían, no podían parar de dar saltos de alegría y palmas cada vez que ocurría algo ... Era algo digno de ver.



Hoy fue día casi de descanso. Por la mañana un par de clases, y nada más. Hay que prepararse para mañana, que nos vamos a New York siri!